Justicia para María Magdalena Por Mario Ibertis Rivera

María (o Marian ) llamada "la Magdalena" o de "Magdala" (ciudad situada por algunos estudiosos) a unos 25 Km. de Nazaret, al borde de lago Kinnér (llamado mar de Galilea), en la provincia de esta, fue contemporánea de Nuestro Señor Jesucristo. No seria nada extraño que tuviera conocimiento de Jesús, en el inicio de su magisterio (calculado por algunos en los 28 años). Se dice que tenia una situación económica solvente, y una cultura de cierto  alto nivel. Se desprende de los Evangelios Sinópticos (S. Mateo, S. Marcos y S. Lucas) y posteriormente el de San Juan, mencionan el nombre Maria Magdalena , como alguna de importancia dentro del grupo de los primeros seguidores de Jesús
María Magdalena es el equivalente femenino de Pedro en el círculo que seguía a Jesús Los dos se caracterizaban por su celo y su fervor; fervor que a veces era excesivo y tenía que ser reprendido. 
Magdala, la ciudad natal de María, estaba a tres millas de Capernaum. No es raro pues que oyera pronto de Jesús y se pusiera en contacto directo con Él.  María madre de Jesús era un personaje conocido en Magdala. En alguna tradición se la señala a Maria Magdalena, como "pecadora arrepentida por prostituta", y algún otro descalificativo, como de "la mujer adultera", etc. Todos estos son mitos que es muy posible que nazca de una rivalidad entre Pedro (Simón) y ella como dirigentes de los primitivos grupos. NO existe ningún dato valedero, que pueda empañar a esta santa mujer. Tampoco, ella tenía nada que ver con la mujer pecadora que "ungió los pies a Jesús" en Betania. Solo en Lucas 8:2 dice: "y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,  8:3 Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes". En realidad, estos dichos de diretes, no dicen nada en sí sobre la moralidad de María Magdalena. En muchos casos teniendo en cuenta que Lucas, no solo no conoce a Jesús, se basa en "comentarios sobre algunas mujeres" y esto agregado a que el nombre "Maria o Marian" era muy común, no invalida en nada el papel de nuestra María de Magdalena. Es mas, esta aclaratoria ", de la que habían salido siete demonios", no hace al texto, aunque en él se habla de curaciones, etc.
Es también de no muy clara interpretación, las menciones de las "mujeres que servían a Jesús". Hoy en día, la palabra "servir" en una mujer, tiene connotaciones de tipo domestica. Preparar la comida, poner la mesa, lavar las vestimentas, y hacer la limpieza. Lo expresado esta muy lejos de la realidad de esa época. Todas las mujeres que se mencionan en el NT, son activas difusoras de la "Buena Nueva", y seguidoras incondicionales de Jesús. A ninguna de ellas se la conoce como "traidora"( Judas ), o "negadora"( Pedro).  La fidelidad de las mujeres, durante la vida de Jesús, después de su muerte, y a través de la historia del cristianismo es digno de destacar. Como contrapartida, de parte de los hombres de la iglesia, fue todo lo contrario, sumando a esto la descalificación de la mujer en la historia. Maria o Marian la Magdalena, es nombrada en "primer lugar" por todos los evangelistas. Si bien en la tradición, no existe el nombre de "Magdala" no existe, la tradición posterior la señala como "un sitio, páramo o pueblo". La palabra "magdalena" es un gentilicio, que señala a la Maria en cuestión como "nativa" de ese sitio. Aunque en arameo la palabra "magda", tiene el significado de lugar "alto", "torre", "quien ve con claridad", o sea como un "titulo de autoridad". Otra derivación es la de "quien es la principal en la casa". 
María Magdalena dedicó su fervor apasionado a servir a Jesús permaneció con las mujeres que seguían a Jesús y sus discípulos, que les servían según necesitaban y que cuidaban de ellos. Necesitaban dinero, alimento, vestido. El dinero lo proveían estas mujeres, según vemos en Lucas 8:3. 
Pero, este servicio material no era la única prueba de lealtad de María Magdalena a su Salvador. Cuando Jesús fue a Jerusalén para sufrir y ser crucificado, María Magdalena le acompañaba. En la cruz, todos los discípulos excepto Juan, habían huído en el momento de la crisis. Pero, María Magdalena permaneció y fue testigo de la muerte de Jesús (Marcos 15:40,41). Y después de los sucesos del Gólgota, participó en los preparativos de su entierro. Fue también una de las mujeres que se dirigió al sepulcro para derramar especias sobre la tumba. Y cuando hallaron que el cuerpo no estaba allí, fue María la que fue a Jerusalén y halló a Pedro y le comunicó la noticia que lo habían robado. 
Pero, esto no fue bastante. Regresó inmediatamente a la tumba, probablemente antes que los apóstoles llegaran allí. Sabemos que tuvo un encuentro con Jesús y que no le reconoció, pero fue sin duda la primera mujer que le vio. Fue necesario que Jesús la llamara por su nombre antes que sus ojos fueran abiertos. Entonces le reconoció y cayó de rodillas. Otra vez muestra su celo y trata de acercarse a Jesús, pero el Señor le ordena que no le toque. En su fervor, consumida por él, como en todo en su vida, Jesús tuvo que frenar a María. Cuan distinta, por ejemplo, de María de Nazaret, o de Salomé, o de Marta, la hermana de Lázaro. 
Pero, este fervor, esta impetuosidad, debidamente templado puede dar mucho fruto. La Iglesia no tiene que despreciar a las Magdalenas.
Según en mis investigaciones, para el libro de “El Primer Reportaje de Lucas a María” puedo establecer que María la de Magdala, es quien recoge el Santo Sudario, las vendas, y el pañuelo que servia de mortaja a Jesús, y los llevo al norte a la región de Siria, de donde después Santa Helena los recupera en los años 300 d.c. para llevarlos a Constantinopla.

Agosto 2005 


EVANGELIO DE MARÍA MAGDALENA

(Fragmento griego)

«... lo restante del camino, de la medida justa, del tiempo, del siglo, descanso en silencio». Dicho que hubo esto, María calló, como si el Salvador le hubiera hablado (solamente) hasta aquí. Entonces dice Andrés: «Hermanos, qué os parece de lo dicho? Porque yo, de mi parte, no creo que haya hablado esto el Salvador, pues parecía no estar de acuerdo con su pensamiento». Pedro dice: «¿Pero es que, preguntado el Señor por estas cuestiones, iba a hablar a una mujer ocultamente y en secreto para que todos (la) escucháramos? ¿Acaso iba a querer presentarla como más digna que nosotros?»

[Laguna]

...del Salvador?». Leví dice a Pedro: «Siempre tienes la cólera a tu lado, y ahora mismo discutes con la mujer enfrentándote con ella. Si el Salvador la ha juzgado digna, ¿quién eres tú para despreciarla? De todas maneras, Él, al verla, la ha amado din duda. Avergoncémonos más bien, y, revestidos del hombre perfecto, cumplamos aquello que nos fue mandado. Prediquemos el evangelio sin restringir ni legislar, (sino) como dijo el Salvador». Terminado que hubo Leví estas palabras, se marchó y se puso a predicar el evangelio según María.

Nota de Mario: Es evidente la intención de Pedro a descalificar a María Magdalena. Siempre
hubo un celo no muy sano de parte de Pedro hacia el resto de los apóstoles, y en particular
si era mujer. Esto proviene de la tradición judía a la que Pedro siempre siguió. Denota además
las verdaderas cualidades de María como la "primera" discípula y apóstol de Jesús. 


Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero



EVANGELIO DE MARÍA

(Fragmento copto berolinense)

[Faltan las páginas 1-6].

PALABRAS DE JESÚS

La materia y el mundo

7 [...] entonces, ¿será destruida o no la materia? El Salvador dijo: «Todas las naturalezas, todas las producciones y todas las criaturas se hallan implicadas entre sí, y se disolverán otra vez en su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza. Quién tenga oídos para escuchar, que escuche.

La materia y el pecado

Pedro le dijo: «Puesto que nos lo has explicado todo, explícanos también esto: ¿cuál es el pecado del mundo?». El Salvador dijo: «No hay pecado, sin embargo vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio denominada «pecado». Por esto el bien vino entre vosotros, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz».

Prosiguió todavía y dijo: «Por esto enfermáis y morís, puesto que 8 [practicáis lo que os extravía. Que quien pueda comprender] comprenda. [La materia engendró] una pasión carente de la semejanza, puesto que procedió de un acto contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: Estad en armonía (con la naturaleza), y si no estáis en armonía, sí que estáis en armonía ante las diversas semejanzas de la naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche».

Últimos preceptos

Después de decir todo esto, el Bienaventurado se despidió de todos ellos diciendo: «La paz sea con vosotros, que mi paz surja entre vosotros. Vigilad para que nadie os extravíe diciendo: «Helo aquí, belo aquí», pues el hijo del hombre está dentro de vosotros; seguidlo. Los que lo busquen lo hallarán. Id y proclamad el evangelio del reino. No 9 impongáis más preceptos que los que yo he establecido para vosotros, y no deis ninguna ley, como el legislador, para que no seáis atenazados por ella».

Dicho esto, partió.

Nota de Mario: Usted debe notar la calidad de interpretción de las palabras de Jesús, escritas o
dictadas al menos sin duda por  María Magdalena, y Leví.

INTERMEDIO

Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: «¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?».

Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].

10 Pedro dijo: «Mariam, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado». Mariam respondió diciendo: «Lo que está escondido para vosotros os lo anunciare». Entonces comenzó el siguiente relato:

Nota de Mario: aqui Pedro por celos pone  prueba a M.M.

PALABRAS DE MARÍA MAGDALENA

Visión de María

«Yo —dijo— vi al Señor en una visión y le dije: «Señor, hoy te he visto en una visión». Él respondió y me dijo: «Bienaventurada eres, pues no te has turbado al Verme, pues allí donde está el Intelecto, allí está el tesoro». Yo le dije: «Señor, ahora, el que ve la visión ¿la ve en alma o en espíritu?». El Salvador respondió y dijo: «No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que es el Intelecto que se halla en medio de ellos el que ve la visión, y él es el que [...]».

[Laguna: faltan las páginas 11-14].

La ascensión del alma

15 [...] a él, y la Concupiscencia dijo: «No te he visto bajar y ahora te veo subir. ¿Por qué mientes, si me perteneces?». El alma respondió diciendo: «Yo te he visto, pero tú no me has visto ni me has reconocido. Por la vestimenta, que era tuya, y no me reconociste». Una vez dicho esto, (el alma) se apartó con gran alegría y seguidamente cayó en manos de la tercera potestad, la llamada Ignorancia. Esta interrogó al alma diciendo: «¿A dónde vas? En maldad estás atenazada; puesto que estás dominada, no juzgues». El alma dijo: «¿Por qué me juzgas tú a mí, si yo no te he juzgado? Yo he sido dominada, pero no he dominado. No he sido reconocida, pero be sabido que el universo está siendo disuelto, tanto en las cosas terrenales 16 como en las cosas celestiales».

Una vez el alma hubo sobrepasado la tercera potestad, continuó ascendiendo y divisó la cuarta potestad, la de siete formas. La primera forma es la tiniebla; la segunda, la concupiscencia; la tercera, la ignorancia; la cuarta, la envidia de muerte; la quinta, el reino de la carne; la sexta, la loca inteligencia de la carne; la séptima, la sabiduría irascible. Estas son las siete potestades de la ira, las cuales preguntan al alma: «¿De dónde vienes, homicida? ¿A dónde vas, dueña del espacio?». El alma respondió diciendo: «Lo que me ata ha sido matado y lo que me atenaza ha sido aniquilado, y mi concupiscencia se ha disipado y mi ignorancia ha perecido. A un mundo he sido precipitada 17 desde un mundo, y a una imagen desde una imagen celestial. La ligadura del olvido dura un instante. En adelante alcanzaré el reposo del tiempo (kairós), del tiempo (chrónos), (el reposo) de la eternidad, en silencio».

EPÍLOGO

María Magdalena reveladora de Jesús

Después de decir todo esto, Mariam permaneció en silencio, dado que el Salvador había hablado con ella hasta aquí. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos: «Decid lo que os parece acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas». Pedro respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador: «¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros. 18 Entonces Mariam se echó a llorar y dijo a Pedro: «Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador?

Nota de Mario: Pedro continúa con su desprecio hacia M.M. actitud tomada por muchos padres
de la iglesia hacia las mujeres. Este tema lo veremos mas adelante cuando hablemos sobre el
papel como "diaconisas" de las mujeres hasta los años 1000.

Entonces Leví habló y dijo a Pedro: «Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador».

Luego que 19 [Leví hubo dicho estas palabras], se pusieron en camino para anunciar y predicar.

El evangelio según Mariam.

Nota de Mario: El sabio y buen Leví, hace Justicia a María Magdalena
 Fuente: Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi II, por Antonio Piñero.
Nota: la numeración del fragmento copto corresponde a las páginas del manuscrito


Esta es una pagina dedicada a la mujer cristiana en especial,
tan excluida, siendo la más fiel, en calidad y cantidad
Continuara en los próximos días con otras apreciaciones que hacen al papel de la mujer en la
participación dentro de la iglesia católica apostólica romana. hno. Mario Agosto 2005
 
Comenzaremos este comentario, con lo que actualmente se dice sobre este tema,
para poder entender algo que se puede resumir en cuatro palabras, algunos padres de
la iglesia han escrito miles, y miles de palabras. Reglamentaciones, citas; etc.
Tu debas leer con mucha paciencia, las distintas posiciones, para llegar a tus propias y
libres conclusiones.

¿Por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes? 

"La cuestión ha sido planteada minoritariamente por eclesiásticos que han creído interpretar el sentimiento de algunas mujeres de nuestro tiempo, y ha dado lugar a los inevitables comentarios de una prensa ávida de noticias sensacionales, presta a encontrar fisuras en el cuerpo de la Iglesia. 
Los propugnadores del sacerdocio femenino han buscado argumentos de índole muy variada para apoyar su propuesta. Entre todos ellos, se pone especial énfasis en aquellos que manifiestan mayor seriedad.

1) Adecuación de la Iglesia a las características de la sociedad moderna

Tras siglos de opresión, la mujer se sitúa hoy en una actitud reinvindicadora (el deseo de otorgarles el sacerdocio no procede, sin embargo, de una actitud de emancipación feminista, sino que ha sido promovido por eclesiásticos principalmente). La Iglesia debe acoger institucionalmente y a todos los niveles esta actitud, y superar así su pasado antifeminista. 
Aquí, es fácilmente observable tan sólo una concepción humana de la Iglesia, como si ella pudiera rectificar su esencia constitutiva. Su estructura fundamental no deriva de la sociedad, o de la cultura, o de la mentalidad de su tiempo. La Iglesia no puede pretender hacerse creíble o aceptable para los hombres a base de dejar de ser lo que es, aunque hubiese una opinión mayoritaria que lo reclamara: como Cristo, será siempre al no de contradicción(1), necedad para algunos y escándalo para otros, fiel a la voluntad divina expresada por la Revelación, conservada en su fe y (2) en su vida de modo continuo y homogéneo, por veinte siglos, con la asistencia del Espíritu Santo.

Nota de Mario: (1) solo debemos leer el Nuevo Testamento, e interpretar lo que Jesús dijo:

Jesús, señal de contradicción (Mateo 10,34-36)
:34 « No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para  traer paz, sino espada. 
35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a  la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa.» 
(ver también (Lc. 12. 49-53; 14. 26-27) ). Con esto, no se trata que nuestro Señor ha querido traer discordias
gratuitas. pero sí "la contradicción" de los "viejo con lo nuevo", lo usado anteriormente en la tradición judía
y la postura en contra de Jesús, en los temas que por "mas de 2000 años" se tenían como Santa Palabra. Con
la asistencia del Espíritu Santo, grandes padres de la iglesia, han cambiado, "contradicho" pseudo dogmas
que provenía del Viejo Testamento, de estricta concepción Yahvista, en muchísimas oportunidades. de los
que vienen las revisiones en cartas apostólicas, que revocaron muy claras y erróneas posturas de nuestra
iglesia a lo largo de la historia de estos últimos 2000 años.

2) Igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.

Es muy justo hablar de igualdad de derechos del hombre y de la mujer en la sociedad civil, en base a su condición de personas, y en base a que la naturaleza humana es una y la misma en el hombre y en la mujer. También es muy justo hablar de la igualdad radical de todos los fieles en Cristo: igualdad en su común dignidad de hijos de Dios por la gracia, igualdad en la vocación universal a la santidad y a la bienaventuranza en el Cielo, igualdad también del deber fundamental de cooperar activamente en la salvación de las almas. Todo eso comporta también una cierta igualdad de derechos en la Iglesia (aunque aquí conviene usar de una cierta cautela al hablar de derechos: porque, en este orden sobrenatural, dependen de lo que Dios haya querido libremente concederle. Todos los fieles-el varón como la mujer-han sido igualmente regenerados por Cristo en el bautismo y hechos participes de su misión salvadora. 
Sin embargo, ningún fiel-ni varón ni mujer-tiene realmente ningún derecho al sacerdocio ministerial. Como en el caso de la elección de los apóstoles y del apóstol de las gentes, es Dios quien llama al sacerdocio a quien quiere, cuando quiere y como quiere: "Nadie se arrogue esa dignidad, si no es llamado por Dios, como Aarón"
El orden sagrado no está en la linea de los derechos de los fieles, no es como el desarrollo normal del sacerdocio común de todos. El sacerdocio ministerial es un don peculiar, por el que Cristo asume a algunos para que obren en Su nombre con Su autoridad, para prestar a la Iglesia un ministerio peculiar .Como gratuitas y no debidas a los hombres fueron la Encarnación y Redención, gratuitas y no debidas son las condiciones establecidas por Dios para escoger a algunos para el ministerio sacerdotal. 
Esto no se opone a la igualdad fundamental de los fieles, ni divide a los cristianos en dos categorías: argumentar de otra modo conduciría a un clericalismo demagógico, como antes tuvimos otro seudoaristocrático. La Virgen Maria, venerada con un culto especial, muy por encima de los santos, nunca tuvo un grado jerárquico en la Iglesia.
Nota de Mario: En los párrafos anteriores, se denota una secuencia de contradicciones que manifiesta el "mismo" autor. Habla de una "igualdad radical de todos los fieles en Cristo", y que "Todos los fieles-el varón como la mujer-han sido igualmente regenerados por Cristo en el bautismo y hechos participes de su misión salvadora", despachandose después con "ningún fiel-ni varón ni mujer-tiene realmente ningún derecho al sacerdocio ministerial", ms que "Nadie se arrogue esa dignidad, si no es llamado por Dios, como Aarón".(sic)
Todos los ministros de la Iglesia, en un momento "Han sentido el llamado de Dios", como así los Santos y Santas en nuestra iglesia. Además separa de este llamado de Dios, a todas las mujeres que han participado
junto y después de Cristo, que marcaron la historia del cristianismo. Desde María la Magdalena, hasta Santa
Teresa de Calcuta. Es el autor quien "divide a los cristianos en dos categorías", y por último dice: "La Virgen Maria, venerada con un culto especial, muy por encima de los santos, nunca tuvo un grado jerárquico en la Iglesia". Aquí el autor llega al sumun del ERROR. La Virgen María tiene el "Grado Máximo en la Jerarquía",
ella es la llamada "MADRE DE LA IGLESIA". Con esto esta todo dicho. El autor se contradice, en su afán de
dar una satisfacción a los "aristocraticos-clericales", a los ordenados "machistas", y a los que se "creen los elegidos". 

3) La prohibición procede de una cultura y una mentalidad paganas.

Los propulsores del sacerdocio femenino argumentan que Cristo eligió sólo hombres por los condicionamientos sociales de la época y la influencia de la mentalidad pagana. La elección de varones sería simplemente un hecho histórico superable. Además, pese a las influencias paganas en la primitiva cristiandad-añaden-, se confirieron determinados ministerios a mujeres.
El Señor escogió como apóstoles a doce varones. Le seguían y servían mujeres-algunas más fleles y enérgicas que los apóstoles-, pero no las llamó al ministerio sacerdotal (1). Quienes piensan que Cristo se dejaba influir en ello por el ambiente, muestran, además de una actitud irreverente, una total incapacidad para conocerle: los Evangelios dan testimonio más que suficiente de su superioridad sobre los condicionamientos externos.
Por otra parte es gratuito afirmar que la elección exclusiva de varones fue un hecho y no manifestación de una voluntad expresa y perdurable: la Revelación se nos comunica con palabras y con obras, y además no sólo consta en la Escritura, sino también en la Tradición (2), y según la proposición autorizada del magisterio unitario y permanente.
La alusión a que la mentalidad pagana dificultaba la elevación de la mujer al magisterio sacerdotal, está mal traída, porque no es cierta: precisamente en el mundo pagano contemporáneo de la Iglesia primitiva eran frecuentes las sacerdotisa, las vestales, etc., y, en cambio, las diaconisas de la Iglesia sólo realizaban oficios asistenciales, de preparación catequética, etc. No hay precedente alguno sobre el sacerdocio de la mujer (3).
Nota de Mario: En (1) el autor insiste con las palabras "seguían y servían" , que tiene  una connotaciones de
tareas domesticas. Como veremos ms adelante, el papel de las "mujeres" con, y después de Cristo hasta nuestros días ha llegado a tal punto, que existieron "Doctoras de la Iglesia". En cuanto a que Cristo "no las
llamo a al ministerio sacerdotal: donde esta escrito el "no"?, que autor de los Evangelios lo ha escrito, y en que "Tradición" se basa.  En el punto (2), utiliza la palabra "Tradición", la cual se ha prestado para todo. Se llena con "como dice la Tradición...", eventos que son reales otros supuestos, y algunos inventados. Son "dichos, de dichos", sin ningún sustento histórico, y menos con alguna documentación que pueda dar veracidad a "un hecho". En el punto (3), no dice la verdad o la tergiversa. En los próximos capítulos veremos que "sí" existió un magisterio femenino, y fue prohibido con el mas absurdo, anti-natural, y regresivo argumento que nos remonta a las practicas judaicas, las cuales Nuestro Señor vino a ser su "Contradicción Liberadora". El autor eclesiástico se sigue contradiciendo.

4) La madurez del laicado.

El reconocimiento del valor del sacerdocio común de los fieles, la corresponsabilidad de todos los cristianos en la misión única de la Iglesia, exigen la presencia activa de la mujer en todos los ministerios eclesiásticos. Los que así argumentan dicen que el problema consiste simplemente en dar todo su verdadero valor al sacerdocio común de los fieles. Ha llegado el momento histórico-concluyen-de que la comunidad confíe a cualquiera de sus miembros, según las circunstancias, cualquier ministerio y presidencia sin discriminación alguna.
Se revela aquí una óptica clerical que lleva a concebir el sacerdocio ministerial como un ascenso en el escalafón eclesiástico, como una potenciación de la vocación cristiana, como la meta-en fin-de un carrera, ignorando la realidad eclesial y sumamente eficaz de una existencia cristiana plenamente secular. 
De ahí que el Santo Escrivá de Balaguer, que ha dedicado su vida a defender la plenitud de la vocación cristiana del laicado, de los hombres y de las mujeres corrientes que viven en medio del mundo(1), y por tanto a procurar el pleno reconocimiento teológico y jurídico de su misión en la Iglesia y en el mundo, se haya sentido impulsado a señalar que el cristiano corriente, hombre o mujer, puede cumplir su misión específica, también la que le corresponde dentro de la estructura eclesial, sólo si no se clericaliza, si sigue siendo secular, corriente, persona que vive en el mundo y que participa de los afanes del mundo. 
Pero, además, el argumento aludido revela también la confusión entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial, error que se incluía ya en el repertorio herético de Lutero. La diferencia esencial, y no de grado, entre ambos, ha sido manifestada frecuentemente por el Magisterio Eclesiástico. 
Hemos considerado los principios fundamentales que responden a los argumentos más significativos; podrían añadirse otras razones de conveniencia, pero serian accidentales: lo que importa esencialmente es cómo Dios ha dispuesto las cosas; (2) Dios ha dispuesto los miembros en el cuerpo, que es la Iglesia, y sólo Dios sabe las razones que tuvo para hacerlo." 
Fuente:ACI
Nota de Mario: En (1), este eclesiástico remarca "que viven en medio del mundo", él en donde vive?.
Según el autor, hay dos catearais de fieles cristianos, los comunes (seculares), y los "elegidos" (clerigos).
Entonces, ¿donde nos ubicamos los "Laicos comprometidos militantes de la iglesia"?. El asunto en realidad
es: una criatura de Dios, del sexo femenino, ¿ puede ejercer el sacerdocio?, servir en altar; etc.
Por ultimo el autor, pone una frase que es como decir, "esto es cosa de Dios, y no se puede cambiar"...

Agosto 18,  2005



La historia de las mujeres diaconisas, y el porque perdieron ese derecho.

"La implicación de las mujeres en el apostolado de la Iglesia primitiva es un hecho indiscutible. Nosotros solo podemos hacer un breve resumen que muestra como encajó la acción de las mujeres diaconisas en un marco más amplio. 
Las mujeres que ayudaron a Pablo 
Debido al contexto sociológico de la época, la Iglesia primitiva no pudo, de forma inmediata, extraer las consecuencias que se derivaban del nuevo y revolucionario concepto de sacerdocio propuesto por Cristo. Pablo sabía que el bautismo de Cristo había suprimido en principo la distinción entre libres y esclavos (Gálatas 3, 38) y dedujo, como lógica conclusión, que los esclavos debían ser liberados (1 Corintios 7, 21-23). Sin embargo, el sistema social de la época, le llevó a aceptar la esclavitud como un mal necesario. De la misma forma, las ideas vigentes en su tiempo le imposibilitaron realizar en profundidad la igualdad en Cristo entre hombre y mujer en la que creía firmemente (Gálatas 3, 28). En este contexto, es extraordinariamente significativo que ya en tiempos de Pablo, las mujeres ejercieran funciones de ministerio en la Iglesia. 
"Os recomiendo a Febe, nuestra hermana, diaconisa de la iglesia de Cencreas. Recibidla en el Señor de una manera digna de los santos, y asistidla en cualquier cosa que necesite de vosotros, pues ella ha sido protectora de muchos, incluso de mí mismo." (Romanos 16, 1-2). La palabra diakonos aplicada a Febe no tiene realmente el sentido de una función ministerial precisa tal como la tendrá más tarde cuando se referirá a las mujeres. Aquí tiene el sentido de "servidora" habitual en el Nuevo Testamento. (cf. Efesios 6, 22). 
"Saludad a Prisca y Aquila, colaboradores míos en Cristo Jesús."....."Saludad a María, que se ha afanado mucho por vosotros." De la misma forma "Saludad a Trifena y a Trifosa, que se han fatigado por el Señor. Saludad a la amada Pérside, que trabajó mucho en el Señor." (Romanos 16, 1-16). Aquí, Pablo se refería con certeza a tareas apostólicas. 
" Evodia y Síntique....que lucharon por el Evangelio a mi lado, lo mismo que Clemente y demás colaboradores míos." (Filipenses 4,2-3). "Por el Evangelio" indica, sin duda, una participación en la tarea de la evangelización. 
Véase también: "Los apóstoles, dedicados sin respiro a la tarea de la evangelización, como corresponde a su ministerio, han llevado consigo mujeres, no como esposas sino como hermanas, para compartir su ministerio hacia las mujeres que viven en sus hogares: por medio de ellas, las enseñanzas del Señor llegan a las estancias de las mujeres sin levantar sospechas". Clemente de Alejandría, Stromata 3, 6, §53. 
Plinio, en una carta al emperador (111 d.C.), menciona que ha hecho detener a dos mujeres cristianas que ocupaban una posición oficial. "Lo que me parece más necesario es averiguar la verdad sobre esas dos mujeres esclavas, las cuales son llamadas "ancillae" (= diakonous, diaconisas ?), aunque sea sometiéndolas a tortura." 
Y ved la historia de Tecla, quien por medio de su declaración ante el juez de Antioquía convirtió a Trifena y a un grupo de mujeres: "Ella fue a casa de Trifena y estuvo allí durante ocho días, instruyéndola en la Palabra de Dios, de tal manera que la mayor parte de sus sirvientes creyeron" (Hechos de Pablo y Tecla, § 38-39). 
Así como las mujeres habían acompañado a Cristo en su ministerio (Luc 8, 1-4), también las mujeres participaron en la construcción de las primeras comunidades cristianas ¿Realizaron ellas tareas específicas?
El papel de las mujeres como "profetas" 
El profeta, según el Nuevo Testamento, no es simplemente alguien inspirado; el o ella es alguien que realiza una misión en la comunidad. San Pablo situa al profeta entre el apóstol y el maestro: "Y así los puso Dios en la iglesia, primeramente los apóstoles; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestros; luego, los milagros..... ¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros?....." (1 Corintios, 28-29). La Didajé (11-23) situa al profeta en estrecha conexión con el apóstol misionero. 
Felipe el evangelista tenía cuatro hijas que "profetizaban" (Hechos 21, 9). 
"Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta a su cabeza. Y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta a su cabeza" (1 Corintios 11, 4-5). La profecía realizada por una mujer, tiene aquí la misma consideración que la realizada por un hombre. La palabra tiene el mismo significado para los dos. 
El profeta tiene una clara función en la asamblea litúrgica. "Dejad a los profetas dar gracias cuando quieran" [=podían expresarse libremente durante la Eucaristía]. (Didajé 10, 7). 
El ministerio de las "viudas" 
En el Nuevo Testamento, la palabra viuda puede designar distintos tipos de personas aunque relacionadas entre sí. Los Hechos de los Apóstoles (6, 1-2 ; 9, 39) nos informan que "viudas ancianas" eran atendidas por la comunidad. Se trata aquí de una simple cuestión de viudedad en el sentido ordinario del término. Pero ya en la carta a Tito, vemos a estas viudas jugando un papel particular en la comunidad: "Que las ancianas asimismo sean en su porte cual conviene a los santos: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, maestras del bien, para que enseñen a las jóvenes a ser amantes de su marido y de sus hijos" (Tito, 2, 3-4). Aquí la viudedad parece implicar una demanda de perfección y cierta clase de misión dirigida a las mujeres jóvenes de la comunidad. Esto se desarrolló más tarde en forma de apostolado organizado. 
Orígenes compara la Febe de la carta a los Romanos con las viudas de la carta a Tito. (Comentarios a Romanos, 10, 17) 
"Honra a las viudas, a las que son verdaderamente viudas..... La que de verdad es viuda y ha quedado enteramente sola, tiene puesta su esperanza en el Señor y persevera en sus plegarias y oraciones noche y día.... Que la viuda que sea inscrita en el catálogo de las viudas no tenga menos de sesenta años, que haya estado casada una sola vez, y tenga el testimonio de sus bellas obras: haber educado bien a los hijos, practicado la hospitalidad, lavado los pies de los santos, socorrido a los atribulados, y haberse ejercitado en toda clase de buenas obras". (1 Timoteo 5, 3-10). El punto interesante es la inscripción en un registro y las condiciones exigidas, puesto que muestran claramente que no se refiere a todas las viudas sino a algunas de ellas que constituyen una categoría especial dentro de la comunidad. Esta es la primera indicación que tenemos de un orden de viudas, semejante a los demás órdenes de la Iglesia. 
Ignacio de Antioquía saluda a "las vírgenes y al orden de las viudas" (Filipenses § 15). 
Aunque el "diaconado" en un sentido ámplio, existió desde el principio, resulta claro que durante el siglo segundo el "orden de las viudas" ejercía esta función de forma poco definida.
Mujeres Diaconisas 
Desde los tiempos de los Apóstoles, en la Iglesia se han conocido las diaconisas. El clásico pasaje de la primera carta a Timoteo lo expresa claramente: 
Los diáconos deben ser dignos... Primero se les someterá a prueba y después, si fuesen irreprensibles, serán diáconos. 
Las mujeres igualmente deben ser dignas, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo. 
Los diáconos sean casados una sola vez" (1 Timoteo 3, 8-12). 
"La palabra "diácono" es utilizada aquí en su sentido técnico. Parece claro que "las mujeres" en cuestión no son las esposas de los diáconos, puesto que su descripción es paralela a la de los diáconos. Debemos pues entender que se habla de "diaconisas". Esto indica un ministerio que forma parte de los ministerios ordenados". Jean Daniélou, The Ministry of Women in the Early Church, Faith Press, Leighton Buzzard 1974, p. 14. 
Sin embargo, durante los primeros siglos, continuó la confusión terminológica y práctica. En el 517, el Sínodo de Epaon habla de " viudas que son llamadas diaconisas ". Tal vez se hace referencia a las diaconisas como "viudas y diaconisas", aunque es probable que el papel de las dos haya sido distinto. 
No es hasta el siglo tercero que la Iglesia clarifica la posición de las diaconisas con mayor precisión, posiblemente a causa de los problemas que tenía con las viudas poco organizadas. En la Didascalia (siglo tercero) y en las Constituciones Apostólicas (siglo cuarto ) se definen los distintos papeles de las viudas y de las diaconisas. Los Concilios fijaron las condiciones para su ordenación sacramental y se elaboraron los rituales de ordenación.
En la Iglesia Bizantina el diaconado femenino se desarrolló durante los siglos octavo y noveno. Muchas mujeres diaconisas santas son veneradas en el calendario de la Iglesia Ortodoxa. 
El declive del diaconado femenino ha sido atribuido a dos causas principales:

1) el miedo a la impureza ritual debido al periodo menstrual femenino; como Balsamon y Blastares. 
2) el descenso de bautismos de adultos. Esto hizo disminuir la necesidad de la ayuda de mujeres diaconisas, tal como se menciona en algunos rituales Sirios antíguos.

Siempre ha habido mucha oposición a las mujeres diaconisas en las zonas de la iglesia de habla latina, como: Italia, norte de Africa, la Galia y Bretaña. Las principales razones fueron (a) la influencia del derecho romano, según el cual la mujer no podía ocupar ningún puesto de autoridad , y (b) el miedo a la impureza ritual. 
En el transcurso de la edad media, pocas personas conocían lo que el diaconado de las mujeres había significado en la Iglesia primitiva."
Fuente:Womenpriests
 

Por el momento, iras leyendo estas lineas, en la semana próxima hablaremos de:
Porque se perdió realmente el derecho de las mujeres, la discriminación hacia ellas
la cual Cristo reivindicaba. En esa paginas, podremos ver que el origen de todo, es 
sencillamente, no problemas teológicos, sino las simples relaciones sexuales.

18 de Agosto de 2005

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